Hace poco pensé en escribir acerca de las decepciones que he tenido en mi vida. Desgraciadamente también pensé que si hacia eso y daba los bonitos ejemplos que tenía pensado, podía ofender a alguien, mejor dicho a algunos de los ejemplos. Entonces se me dañó la idea que tenía y realmente me dio un ataque de pánico y me empezó a faltar el aire, casi hago la clásica escena de esta persona arrodillada en la acera, con la lluvia feroz cayendo sobre su cara, mirando hacia el cielo con un brazo levantado como tratando de agarrar una nube, gritando un ‘no’ largo, profundo y doloroso.
Pero luego me repuse y comencé a pensar en algo diferente, y la verdad que lo primero que se me ocurrió fue, cómo a veces las personas que nos rodean nos cohíben de hacer muchas cosas que deseamos hacer. Esas presiones indirectas van desde no poder hacer un blog (mi caso), no ponerte esa ropa tan cómoda que tienes, no decir esa frase que te gusta decir y que siempre tienes en la mente, incluso hasta no comer ciertas cosas que “se ven desagradables”. Con esta última me identifico mucho cuando recuerdo que mi hermana me veía comiendo una lata de salchichas y me hacia saber con mucho vigor lo mucho que apestaban mis salchichas, o lo asqueroso que se veía mi arroz con kétchup, y sé que eran más cosas, pero esas son de las que me acuerdo ahora mismo.
Pero esas son cosas que uno no puede evitar. Que mi madre me diga que mi pelo parece gazpacho de coco cuando me lo acabo de planchar, es algo inevitable, así que lo único que me queda por hacer es saber que realmente lo dice porque no quiere que me lo planche (o por lo menos eso espero) y que es igual de inevitable que cuando un buen amigo mío quiere ser sarcástico dice que se le fue el ombligo de la risa (lo cual es un dicho demasiado tonto, y espero que ninguno de ustedes lo diga y si lo dicen, les imploro que paren de decirlo) y yo, compulsivamente tengo que decirle lo estúpido que suena. Así que hay que comprender que el verse limitado, o el no poder hacer muchas de las cosas que haríamos si no fuese por las personas que nos rodean es simplemente parte de la vida. Lo que queda por hacer es, HACER LO QUE SIENTAS HACER, sin importar lo que la gente diga. Que la opinión que más cuente sea la tuya.
Ahora, siempre se debe tener en cuenta que cuando se trata de relaciones, hay que pensar en tu pareja también. Porque entonces no habría armonía y vendrían los problemas, ya se que es malo restringirse, pero hay muchas veces que es necesario. Por ejemplo, hay que restringirse en:
-trabajo
-escuela
-restaurantes
-casa de tus padres
-casa de tus amigos
-casa de tu novio
-casa de tu novia
-iglesia
-universidad
-corte
-museo
-biblioteca
-hospital
-salón de clases
-funeral
Y al final nos damos cuenta de que no podemos hacer nada en ningún lugar, lo cual es triste. Pero sabes que en tu cuarto puedes hacer lo que se te antoje… creo, a menos que tengas roommates, o que tu madre te obligue a no vivir en un chiquero (hi mom!) Pero básicamente confíen que en algún lugar puedes hacer lo que quiera, creo que eso solo pasa en los rave-partys! So Let’s Partey People!!!!!!!
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miércoles, 20 de mayo de 2009
COMPÓRTATE… no quiero!
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